Un plazo final que nos pone ante el inminente riesgo de desalojo y para el que la Comunidad de Madrid, ni siquiera tiene que poner fecha o día. Más de año y medio, llevamos peleando con la Administración madrileña, para negociar con ella y convencerla de que las actividades que lleva a cabo la Asociación (sin ningún ánimo de lucro) merecen seguir teniendo su espacio en un local público. Un local situado en un semisótano de dudosa rentabilidad para otras actividades y que ha servido para que centenares o miles de vecinos de la “Prospe”, tengan un local para efectuar sus actividades de ocio y formación. Un punto para acoger a personas de cualquier condición y origen y ayudarles a mejorar sus conocimientos o su integración en nuestra ciudad.
Dado que la rentabilidad social del local está más que probada a través de todos estos años, no cabe sino llegar a una doble conclusión. La primera, es que hay un motivo económico para intentar especular con el local e intentar sacarle un improbable beneficio (evidente para quien conozca el sitio en cuestión). Y la segunda es que hay un trasfondo político e ideológico, que por un lado manifiesta su oposición radical a “lo público” y por el otro expresa su difícil tolerancia a espacios en el que la crítica de ciertas políticas no está sometida a sus intereses.
Por eso la “A. VV. Valle Inclán”, es como una molesta espinita en el poderoso cuerpo de nuestra Comunidad y tanto la Presidenta Esperanza Aguirre, como la consejera Lucía Figar, han hecho oídos sordos a todas nuestros peticiones e intentos de negociación. Cegaron todos los caminos y pusieron el problema en manos de la justicia y esta, ha decidido (analizaremos en otra ocasión el como y el porqué), que a partir del jueves día 2 se ha acabado la historia de la asociación en “nuestro” local.
Muchos de nuestros asociados son personas mayores que solo van a utilizar la fuerza de sus argumentos y sus razones para continuar su actividad y lo único que quieren, que queremos, es una mínima garantía jurídica de que el desalojo, de llevarse a cabo, se llevará por unos cauces de negociación y respeto a nuestros intereses y actividades (tenemos ya programadas diversas actividades para el primer trimestre). Llevamos muchos años en el barrio defendiendo lo público, la solidaridad, el desarrollo de una ciudadanía libre y crítica y la integración de todos sus habitantes y más de año y medio enfrentándonos a los designios “privatizadores” de la Comunidad. Y lo vamos a seguir haciendo, en este local o en otro al que vayamos cuando nos echen por la fuerza de aquí.
La costumbre, últimamente instaurada por las autoridades, es acudir en la madrugada y proceder a la toma del local sin previo aviso, cambiar las cerraduras y llevarse a sus almacenes lo que estimen oportuno. Ese temor al “robo legal” se ha instalado desde la medianoche en los miembros de la asociación y por eso llamamos a los medios de comunicación a que contribuyan para que se oiga nuestra voz y que se impida a la Comunidad de Madrid finalizar su ataque contra los vecinos de la “Valle Inclán” y se avengan a negociar con nosotros una solución menos traumática y en definitiva más justa para los vecinos.
